En una maniobra que roza la clandestinidad, el Concejo Deliberante sesionó hoy “a puertas cerradas” digitales, aprobando la emergencia económica con los votos afirmativos del presidente del cuerpo, Facundo Belarde, Ariel Farias e Iris Casas, con votos en contra de Los concejales Juan Curallan y Carlos Aparicio.
Convocada a las 15:00 hs vía Zoom, la sesión se inició con 90 minutos de retraso y un bloqueo total al acceso público. Sin transmisión oficial ni enlaces compartidos, la comunidad quedó excluida de un debate que, por ley, debe ser público.
El peso de la sospecha ¿Por qué ocultarse? El uso estratégico del “silencio tecnológico” sugiere una intención clara: evitar la fiscalización social sobre temas críticos de presupuesto o concesiones. Para los expertos, no fue un error técnico, sino un apagón deliberado de los mecanismos de control.
Sesión nula
La falta de publicidad no es un detalle menor; es un vicio que hiere de muerte cualquier decisión tomada. Según la Constitución y la Ley Provincial 55, lo que se aprueba en las sombras es insanablemente nulo. Sesionar sin testigos no es legislar, es imponer.
Hoy, la tecnología no sirvió para unir, sino para aislar a los representantes de sus representados. Caleta Olivia espera respuestas: la democracia no admite el botón de “mute”.





