Gadano y Carambia votaron en contra de la reforma laboral en general pero acompañaron los artículos que destruyen el sistema indemnizatorio y crean el FAL. El gobernador Claudio Vidal, mudo ante la traición a la clase trabajadora santacruceña. Alicia Kirchner fue la única Senadora santacruceña en rechazar la medida.
No fue un error. No fue una confusión. Fue una operación política calculada con precisión milimétrica: mostrarse ante la opinión pública como defensores de los trabajadores, mientras por debajo le entregaban al oficialismo los votos necesarios para dinamitar décadas de protección laboral.
Los senadores santacruceños Natalia Gadano y José María Carambia, soldados del gobernador Claudio Vidal en el Congreso, protagonizaron una de las jugadas más cínicas que se recuerden en el Senado. En la votación general de la reforma laboral dijeron “no”. Pero cuando llegó el momento de definir el destino del Título I y el Título II —es decir, el corazón mismo del ajuste contra los trabajadores—, levantaron la mano sin dudar.
El “no” que fue un “sí”
La sesión del miércoles dejó al desnudo el doble discurso de una dirigencia que predica defensa de los derechos pero vota su destrucción. Mientras sindicatos y movimientos sociales se movilizaban contra la reforma, los representantes de Santa Cruz en el Senado sellaron un pacto a escondidas: rechazo teatral al proyecto general, respaldo concreto a los artículos que más golpean a los trabajadores.
¿Qué acompañaron exactamente? Primero, la ampliación del período de prueba, que deja a miles de trabajadores en un limbo de precariedad absoluta. Segundo, la modificación del régimen de indemnizaciones, que abarata el despido y castiga al que pierde su fuente de trabajo. Tercero, y más grave aún, la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un caballo de Troya diseñado para reemplazar la indemnización por despido con un sistema de capitalización individual que transfiere el riesgo del patrón al obrero.
El FAL: la estafa que Vidal convalidó
El FAL no es una reformita técnica. Es el entierro del principio protectorio que sostuvo el derecho laboral argentino desde la época de Perón. Es el sueño húmedo de las cámaras empresarias: deshacerse de la obligación directa de indemnizar, licuar responsabilidades y dejar al trabajador librado a su suerte.
Los senadores de Vidal lo saben. El gobernador lo sabe. Pero votaron igual. Porque mientras Vidal se fotografía con banderas argentinas y dice defender a Santa Cruz, sus enviados al Congreso se encargan de hacer el trabajo sucio.
Silencio cómplice del Vidalismo
En la Casa de Gobierno santacruceña no hubo comunicados. No hubo explicaciones. No hubo ningún funcionario vidalista saliendo a justificar por qué sus legisladores acompañaron el ajuste laboral más salvaje de los últimos años. El silencio de Vidal es elocuente: avala el desguace, pero prefiere no mancharse las manos.
El gobernador, que construyó su imagen como outsider y crítico de la casta, replica ahora la peor tradición de la política: decir una cosa y hacer la contraria. Mientras los trabajadores petroleros, docentes y estatales de Santa Cruz enfrentan ajustes y salarios congelados, sus representantes en el Senado celebran la flexibilización laboral con voto afirmativo.
Provincia obrera, representantes patronales
Santa Cruz es tierra de petroleros, de docentes que cruzan la cordillera, de trabajadores estatales que sostienen un distrito extenso y hostil. Es la provincia donde el sindicalismo tuvo peso real, donde las conquistas laborales se ganaron con huelgas y movilizaciones. Pero en el Senado, Gadano y Carambia representan todo lo contrario: la agenda de las cámaras empresarias, la flexibilización, la precarización.
El rechazo en general fue un simple maquillaje. Un recurso narrativo para que la militancia vidalista pueda decir “nosotros votamos en contra”. Pero los votos están, los registros están, la historia está. Y los trabajadores santacruceños tienen derecho a saber quiénes votaron para que despidan más barato, para que el período de prueba se estire, para que la indemnización se convierta en un fondo de inversión que jamás verán.
Diputados: el próximo capítulo
La reforma laboral ahora viaja a Diputados. Y la pregunta que cruza Santa Cruz es si Vidal insistirá con esta estrategia esquizoide: un discurso para las cámaras, otro para los votos. O si, al menos, tendrá la honestidad de explicar por qué sus senadores acompañaron el ajuste laboral más feroz contra la clase trabajadora.
Mientras tanto, los destinatarios de este favor político no son los petroleros de Caleta Olivia ni los docentes de El Calafate. Son las grandes corporaciones, los grupos económicos, los empresarios que hace años sueñan con liquidar el convenio colectivo y la estabilidad del trabajador. Esos sí tienen motivos para celebrar. Gadano, Carambia y Vidal les acaban de hacer el trabajo.
La jugada doble de los senadores de Vidal: apoyo total para desguazar derechos laborales





