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EDITORIAL: Gadano se retiró del congreso ante los dichos de Milei, ¿solo tolera quitarle derechos a los trabajadores?

Este domingo el presidente de la nación Javier Milei asistió a la inauguración del periodo legislativo para dar apertura al ejercicio que llevan adelante los senadores y diputados.

Lo cierto fue, que lo que se vivió fue un partido de fútbol con dos bandos en las antípodas del pensamiento y que dejó una imagen que nada condice con el escenario institucional que debe primar en este tipo de encuentro.

Quien no soportó el calibre y la violencia discursiva del presidente Milei, fue la senadora Natalia Gadano, quien en medio de la presentación del mandatario eligió retirarse del recinto .

“Lo que dicen las bestias, ignorantes, brutas que están acá”; “Ustedes que no saben ni sumar”; “Yo sé que ustedes suman con dificultad”; “Sería lindo poder debatir con ustedes si supieran algo”, fueron algunas de las expresiones dirigidas a miembros del Poder Legislativo, sumado a los cruces individuales que se suscitaron.

La senadora santacruceña explicó su salida con una defensa de la investidura presidencial: “Los diputados y senadores somos representantes del pueblo argentino y de cada una de las provincias. Insultarnos es insultar a los habitantes de la Nación Argentina”, declaró a la prensa. Un gesto de coherencia y respeto institucional que, a primera vista, podría resultar plausible.

Sin embargo, quien escribe esta columna no puede evitar preguntarse: ¿Dónde estaba ese umbral de dignidad, señora senadora, cuando sus votos dolían más que las palabras? Porque resulta llamativo que su sensibilidad democrática se active con un discurso de tono grueso, pero haya permanecido impávida -y sentada- cuando se trató de apretar el botón que empobrece a los argentinos.

Recordemos, porque a la política hay que recordarle siempre sus actas, que en el senado ella apoyó puntos claves en el proyecto de gobierno empobrecedor de Javier Milei. Durante el tratamiento de la Ley Bases, su voto y el de su par José Carambia fueron la garantía que el oficialismo necesitaba para aprobar artículos clave como las facultades delegadas y el paquete de empresas a privatizar . En aquella madrugada de junio de 2024, los senadores de Santa Cruz se retiraron estratégicamente del recinto, ausentándose en la votación en particular. Esa “ausencia” no fue neutralidad: fue un salvoconducto para que el RIGI y la reforma del Estado avanzaran sin el estorbo de su rechazo .

¿No fue eso acaso un insulto mucho más grave a los santacruceños y al pueblo argentino? ¿No es más violento para los trabajadores haber facilitado un Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones que consagra una mega-licencia para el capital extranjero en desmedro de las economías regionales y las PYMES?

Y ni hablemos de la coherencia. En febrero de este año, cuando se trató la reforma laboral, la senadora Gadano optó por la abstención . Una abstención que, en los hechos, permitió que se aprobara una ley que flexibiliza derechos, acota la responsabilidad solidaria de las empresas y habilita fondos de cese laboral que reemplazan la indemnización . Mientras el peronismo y la CGT se pronunciaban a los cuatro vientos denunciando la violación del artículo 14 bis de la Constitución, ella eligió lavarse las manos .

Por eso, senadora, le molestan las palabras, pero tolera los hechos. Le ofenden los calificativos, pero no le tembló el pulso para facilitar las herramientas que quitan derechos. Si realmente le preocupa el tono del debate, empiece por no ser cómplice de un proyecto que, como bien diagnosticó el senador Mayans, es “una ley gorila hecha por gorilas”.

El problema de la Argentina no es que nos insulten (o por lo menos, no el principal). El problema es que nos ajusten. Y usted, señora Gadano, con sus ausencias estratégicas y sus abstenciones, fue funcional a ese ajuste. El país necesita diálogo y consensos, sí, pero también necesita representantes que no se escuden en la forma para eludir el fondo. Porque no hay peor sordo que el que no quiere oír, ni peor cómplice que el que se retira para no tener que votar en contra de lo que dice defender.

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