La aprobación llegó con apoyos radicales y aliados provinciales. Es el cuarto proyecto que sanciona en la semana en el Senado. La expectativa opositora ahora es paralizar la reglamentación por la vía judicial.
El Senado aprobó la reforma laboral
Después de aprobar el Régimen Penal Juvenil, que permite bajar la edad de imputabilidad en la Argentina a 14 años, el Gobierno convirtió ley su reforma laboral en el Senado, la propuesta más trabajada por el oficialismo en extraordinarias, en la previa del discurso de Javier Milei por la apertura de sesiones. La jornada ocurrió con un Congreso blindado por el despliegue policial ante la movilización contra la sanción.
Los 42 respaldos al proyecto llegaron desde La Libertad Avanza, la UCR, el PRO y los aliados provinciales del Gobierno, que llegaron desde Neuquén, Misiones, Tucumán y Salta. Todos los bloques del peronismo -que en reuniones previas se debatió abandonar el recinto antes de votar como señal de rechazo- se posicionaron en contra, registrándose 28 votos. Hubo dos abstenciones del oficialismo de Santa Cruz, que expresaron que se oponen a la reforma laboral pero la modalidad de votación los empujaba a posicionarse sobre un dictamen.
Los argumentos oficialistas apuntaron a una actualización de la legislación que permitirá mayor certeza jurídica para la incorporación de empleados en relación de dependencia. La participación de los que apoyan la ley dentro del debate fue mínima: sólo el miembro informante, dos senadoras del PRO (Huala y Cristina) que hicieron hincapié en el removido artículo de cuota sindical voluntaria y el cierre de Patricia Bullrich, que señaló que este proyecto viene a romper con “un sistema en donde nadie contrata a nadie”.
LOS CAMBIOS CLAVE
Algunos de los puntos clave del proyecto de reforma laboral oficialista establecen:
Banco de horas: se reemplazan los pagos por horas extras por un sistema para compensar jornadas extensas con otras más breves o días de franco. Se respetarán descansos mínimos obligatorios: 12 horas entre jornadas y 35 horas de descanso semanal.
Fondo de Asistencia Laboral (FAL): se establece un esquema compuesto por las contribuciones patronales de los trabajadores a una cuenta de inversiones que sería utilizada para el pago de indemnizaciones. Las grandes empresas deberán aportar el 1% (que puede ampliarse a 1,5%) y las pymes el 2,5% (que puede llegar al 3%). El empleador deberá afrontar la diferencia cuando el fondo no alcance para pagar el total de la indemnización.
Vacaciones: el proyecto permite que las vacaciones se fraccionen por un mínimo de 7 días. Al menos cada 3 años, y en caso de vacaciones rotativas, los trabajadores deben tener su receso en el período de verano.
Vía El Patagónico






