Sin poner dinero en el bolsillo de estatales, el gobierno provincial ordena la deuda para que el Banco Santa Cruz cobre mejor, mientras las familias siguen financiando el supermercado con crédito y crece el gasto político. “El plan debería llamarse comé con tarjeta, pagá en cuotas y agradecé”.
“Estamos ante un proyecto de gobierno impotente que ayer reconoció que solo puede administrar una crisis, pero no tiene idea cómo resolverla”, indicó este martes la secretaria de Gobierno de Río Gallegos, Sara Delgado.
Para la funcionaria del gabinete de Pablo Grasso, el supuesto “plan de regularización” de deudas de trabajadores estatales con el Banco Santa Cruz, está lejos de representar una mejora real para las familias santacruceñas.
“No implica aumentos salariales, recomposición del poder adquisitivo ni inyección de recursos en los hogares. Por el contrario, lo único que anunciaron fue un esquema que reorganiza pasivos dejando intacto el problema de fondo: la caída brutal de los ingresos por culpa de sus políticas en Santa Cruz y de las que apoya a nivel nacional”, dijo.
Delgado indicó además que “en la provincia que más empleo privado destruyó desde que gobierna Vidal, cada vez más familias utilizan la tarjeta de crédito para comprar alimentos. Hoy, en supermercados de Río Gallegos y otras localidades, no se compra en función del precio, sino del límite disponible”.
En ese contexto, el Estado provincial “opta por garantizarle previsibilidad al sistema financiero antes que a su propia gente. No hay alivio concreto, no hay quita significativa, no hay transferencia de recursos: no hay un solo peso nuevo en el bolsillo de las y los trabajadores”, insistió.
Asimismo, la secretaria de Gobierno lamentó que el gobernador y su equipo eligieran la victimización en vez de hacerse cargo del problema: “Cuando el gobernador llora que hay sectores que no lo dejan gobernar o que buscan desestabilizar su gobierno, lo que en verdad hace es construir un relato conspirativo donde si le decís que ‘no’ sos golpista, y ese es un mensaje sumamente peligroso”.
En este punto, la funcionaria sugirió al gabinete provincial “ayudar al gobernador a salir de esa fase paranoica y entender que si la ley de emergencia no tiene apoyo es porque no supo construir consensos”, pero además “porque los gremios ven que mientras quiere pisar salarios y tocar jubilaciones, aumentó el gasto político con la creación de cientos de cargos nuevos en el Ejecutivo, el Tribunal Superior y el Tribunal de Cuentas”.
En definitiva, está claro para Delgado que “el gobierno miente y no explica cómo fundió a Santa Cruz. Recibieron una provincia cómoda, con superávit y con una deuda ínfima y manejable para convertirla en una donde se cancelan las paritarias y las familias piden crédito para ir al super”.






