El Gobierno de Claudio Vidal volvió a montar una puesta en escena en torno a la crisis petrolera en Santa Cruz y anunció sumarios contra PATAGONIA RESOURCES S.A. y AESA, en medio de un escenario marcado por la incertidumbre laboral, la caída de la actividad y la falta de respuestas concretas para los trabajadores del sector.
La reunión encabezada por el jefe de Gabinete, Pedro Luxen, y el ministro de Trabajo, Juan Mata, derivó en nuevas amenazas administrativas contra las empresas, pero sin anuncios concretos que garanticen la continuidad laboral de los trabajadores afectados ni un plan integral para revertir la crisis productiva que atraviesa Santa Cruz.
Desde el Ejecutivo provincial insistieron en exigir el traspaso de trabajadores de AESA a PATAGONIA RESOURCES S.A., un compromiso que, según señalaron, había sido asumido previamente por la firma. Sin embargo, gremios y trabajadores advierten que la Provincia llega tarde a intervenir y que la situación evidencia la fragilidad de los acuerdos impulsados por el propio Gobierno.
La gestión de Claudio Vidal también es marcada por la falta de control efectivo sobre las concesionarias petroleras y por la ausencia de inversiones reales en los yacimientos santacruceños. Mientras el Gobierno habla de “reactivación”, en los hechos persisten equipos paralizados, incertidumbre laboral y una caída sostenida de la actividad hidrocarburífera.
Además, el Ministerio de Trabajo inició un sumario administrativo contra las empresas por presunta obstrucción de la conciliación obligatoria y alteración de la paz social, aunque estas medidas llegan después de meses de conflicto y deterioro en las condiciones laborales.
La amenaza de revertir concesiones también despertó críticas dentro del sector energético, donde consideran que la administración provincial busca trasladar responsabilidades políticas a las empresas, pese a que Claudio Vidal construyó gran parte de su carrera política y sindical ligado justamente al negocio petrolero en Santa Cruz.
Mientras el Gobierno insiste con discursos de autoridad, la crisis petrolera continúa golpeando a cientos de familias santacruceñas, en una provincia donde las promesas de reactivación todavía no logran traducirse en empleo genuino, inversión sostenida ni estabilidad para los trabajadores.






