¿Estamos entregando la soberanía energética de la Argentina?     

Esta semana se confirmó que un consorcio de petroleras privadas (VMOS) liderado por Chevron, Shell, PAE, Vista, Tecpetrol, Pampa Energía y otras, junto a YPF y GyP Neuquén, tomaron un crédito de USD 2.000 millones para construir el oleoducto Vaca Muerta Sur, una obra estratégica para exportar petróleo desde Neuquén al Atlántico. 

Pero detrás del anuncio se esconde una verdad inquietante:la infraestructura clave del futuro energético argentino estará controlada por privados y financiada por bancos extranjeros como Citi, JP Morgan y Deutsche Bank.Todo esto bajo el paraguas del RIGI, un régimen legal que blinda por 30 años los privilegios fiscales, contractuales y legales de las empresas que invierten. Es decir, el Estado argentino no podrá regular, gravar ni condicionar esa actividad productiva aunque cambien las necesidades del país.                  

Mientras tanto, la justicia de Nueva York avala el avance de Burford Capital, un fondo buitre que reclama el control de acciones estatales de YPF, profundizando una ofensiva jurídica internacional sobre nuestro patrimonio.

En nombre de la “confianza de los mercados”, Argentina cede el control sobre su renta energética, mientras las decisiones sobre qué se produce, cuánto se exporta y a quién beneficia quedan en manos de corporaciones y acreedores externos.            

Esto no es desarrollo. Es una entrega estructural.Un país que no controla su energía no decide su modelo productivo, ni su nivel de empleo, ni su proyecto de Nación.               

La energía del subsuelo argentino debería ser palanca para la industria, para el trabajo nacional, para la educación, la ciencia, la salud. Hoy la están convirtiendo en moneda de cambio para pagar deuda, asegurar rentabilidad extranjera y legalizar una nueva dependencia.      

Si el pueblo no reacciona, nos dejarán sin futuro propio.No se trata solo de petróleo. Se trata de soberanía o dependencia y esclavitud.Y la historia no nos perdonará mirar para otro lado.

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