Godoy quería el 30% de recorte en funcionarios. La Legislatura respondió “mejor hablemos del clima“
El legislador de Unión por la Patria impulsa un recorte del 30% de los sueldos de políticos y funcionarios, un gesto que la diputada oficialista Fabiola Loreiro resistió con argumentos endebles mientras defendía el uso de una camioneta oficial. Godoy: “Está mal lo que hizo”.
Este martes, en la comisión de Asuntos Constitucionales de la Legislatura Provincial, se discutió el proyecto de ley del diputado Carlos Godoy (Unión por la Patria) que propone una reducción del 30% de los salarios de funcionarios y legisladores. Una iniciativa que busca, en palabras de su autor, “dar un gesto de austeridad de la clase política hacia una sociedad que sufre”.
Mientras Godoy argumentaba con números concretos, la diputada oficialista Fabiola Loreiro (Por Santa Cruz) se encargó de poner el cuerpo a la defensa de los privilegios. Cruce inevitable. Godoy, con una frase que ya es un clásico del humor político: “Hay que pegarle al chancho para que aparezca el dueño”.
Godoy fue contundente en su exposición. Con datos en mano, explicó que el recorte del 30% a apenas 100 funcionarios alcanzaría para pagar 400 salarios iniciales de un docente. Y llevó el ejemplo a la realidad municipal: “En Río Turbio, con ese recorte podríamos cubrir casi un año de salarios de 500 trabajadores municipales”.
El diputado también apuntó contra los gastos superfluos del Estado: “Muchos funcionarios del Ejecutivo llegan a Río Gallegos con vehículos oficiales, nafta pagada por la provincia y viáticos. Todo eso se suma al sueldo”.
Frente a esta batería de datos, la respuesta de la diputada Loreiro fue decepcionante.
Loreiro: “No cobramos un sueldo excesivo” (mientras defiende la camioneta oficial)
La legisladora oficialista salió al cruce con un discurso que rápidamente se desmoronó. Dijo que “no cuentan con un salario excesivo”, que “se pagan el alojamiento y el combustible”, y que “sus declaraciones juradas lo demuestran”. Pero su argumento más débil fue cuando intentó condicionar el proyecto: “El gesto tiene que ser por parte de los tres poderes”, reclamó, en una clara maniobra para diluir la responsabilidad política.
Godoy, lejos de esquivar la discusión, aceptó la ampliación al Poder Judicial y aprovechó para meter el dedo en la llaga: “Mi duda es qué hacemos con los vocales que están cobrando el 50% del sueldo sin trabajar. Hay que resolver eso”.
Pero el momento más tenso llegó cuando Loreiro, sintiéndose aludida por las críticas a los vehículos oficiales, decidió defenderse. Confesó que usa una camioneta oficial, que fue dada en comodato, y justificó su uso para “repartir insumos, módulos o leña para vecinos”. Una explicación que, lejos de convencer, evidenció un uso discrecional de bienes del Estado.
“Hay que pegarle al chancho”: Godoy no se achica
Ante la defensa de Loreiro, Godoy fue lapidario: “Está mal lo que hizo”. Y remató con la frase que sintetiza el sentir popular: “Hay que pegarle al chancho para que aparezca el dueño”.
La diputada, visiblemente molesta, respondió: “No hay ningún chancho, usted tiene que hablar de frente porque somos grandes”. Pero su enojo no hizo más que confirmar que el “chancho” había aparecido. Y tenía nombre y apellido.
Un gesto que la política no quiere dar
A pesar de la contundencia de los argumentos de Godoy, el proyecto no logró el despacho necesario para ser tratado en la próxima sesión. Los diputados acordaron por mayoría invitar al resto de los legisladores a seguir discutiendo. Una estrategia de alargue que busca enfriar una iniciativa que expone las tripas de la política santacruceña.
Mientras tanto, Godoy se queda con la tranquilidad de haber planteado un debate necesario -y lógico-, el de la austeridad política en medio de una crisis. Y la ciudadanía, los que miramos desde afuera, ya sabemos quién está del lado del ajuste a los privilegios y quién defiende la camioneta oficial.
Carlos Godoy le pegó al chancho. Y el chancho, indignado, salió a responder.






